Esta mañana cuando me preguntaron mi opinión sobre cómo creo que se ven las sirenas, me di cuenta que me faltaba algo y no sé que es, lo único que pude decir es que para mí es un árbol embrujado porque así es la sirena del bosque de Ciro Alegría, pero nadie me entendió ya que al parecer todos vieron la sirenita, cosa que yo no había escuchado, a mi corta edad he perdido algo, lo siento, no sé que decir más allá de lo que he leído, al parecer otros han imaginado cosas como una señora con cola de pescado, pero la palabra sirena ¿no me da la razón a mi?, así son las sirenas según el cuento ¿leí mal?
A veces en el aula despreciamos formas de hablar, de contar, incluso de leer, aunque si bien esto no ocurre con todos los profes es algo muy frecuente, es como si olvidáramos que todos vemos las cosas de forma distinta, y eso es la subjetividad, ¿y si la escuela aprendiera de esos espacios? la escuela debería abrirse a otras lógicas, no imponer siempre la misma forma homogeneizadora, pero no alcanza con celebrarlo. Ahí aparece otro problema ¿cuál es el “saber común” que la escuela debe garantizar? Si solo validamos lo que cada chico ya sabe o hace, ¿para qué sirve la escuela?
20/05/26
Agradezco tu inquietud y correspondencia en cuanto a este asunto. No ha sido nada fácil escribir los últimos meses, pero me alegra leerte.
(Me causa curiosidad que quieras que te responda así, como si estuviésemos en el siglo xx, como si no tuviéramos Facebook).
Peeero, mira que esta mañana fui a esa escuela que no te gustaba para nada y hablé con el rector, ese señor con panza gigante y gafas caleidoscópicas, y me habló de esas preguntas que te traen hasta aquí, las mismas que te expulsaron del sistema educativo, como dice él... pero, sabes, bien por ti, ¿será que por fin vas a poder imaginar en paz?
¡Ah! y me mostró un informe gigantesco acerca de tu proceso en la escuela, que lo escribió la señorita B... pero que no lo han podido enviar porque tiene muchas faltas de ortografía ¿Cómo la ves? pero que fijo, fijo lo envía la otra semana, porque no piensa "dilatar" (usó esa palabra) más el proceso contigo.
Pero además quiero saber por qué no me contaste que cuando estuviste en tercero no quisiste leer La Odisea... el plan lector de ese momento le regaló un ejemplar a cada niño, y muchos tuvieron dolor de espalda por llevarlo tanto a la escuela en la maleta. Pero a ti no te pasó eso, por eso el rector reclama.
Y también porque te la pasabas jugando en la escuela al cadáver exquisito literario, con las niñas de sexto, hasta que la profesora del sexto B lo notó y les decomisó el jueguito, ahí fue donde estalló todo, porque notaron que ninguna tenía buena letra y hasta escribían en hojas blancas, todas sin cuadritos-. y por si fuera poco (palabras textuales del rector) inventando historias de la escuela, como si se pudiera, con esa letra...
Y muuuchas cosas más, hablamos como tres horas acerca de ti, de la escuela, pero sobre todo de tu poco entusiasmo por el plan lectoescritor (usó esta palabra también), que no te interesa para nada, que estás como desconectada de la realidad escolar, me dijo. Te envía saludos y un abrazo, que lo vas a necesitar, me dijo, porque no cree que te vuelvan a recibir en la escuela y que mientras pasa todo el proceso con lo de tu informe, te envía un regalo. Ahí lo tengo, cuando nos veamos te lo paso, porque pesa un montón. No quiero dañarte la emoción, pero el tal regalo que te envía es la Biblia, lo bueno es que es tapa dura con colorcitos, bien linda para qué. Me dijo que así se acercó él a la lectura y de paso a Dios, que es muy fácil que la entiendas porque la letra es clara y sin errores de ortografía.
Noviembre 2032
Hola estimada, La Biblia, claro como si mi madre me hubiera inculcado a leerla, como si ella me hubiera llevado a una iglesia, siempre he sido su experimento, me formó sin un credo, así que cuando tuve ese texto en mis manos solo pude pensar en que leería unas páginas para acercarme a mi hermano y así tener un tema de conversación, además de poder desarrollar mi pensamiento crítico y así cuestionar todo como siempre me ha dicho ella: Ángel defiéndase con argumentos.
No sé cómo he logrado llegar hasta aquí, hoy es mi grado de 11° mi mamá está feliz, porque ya no tendrá que aguantarse las quejas, el hijo de la docente de Español, no lee, sin embargo, en casa ella siempre me dijo, ¿cómo está Messi? Ya leíste el nuevo post de Millonarios. Gracias a su astucia, fue que ella logró encontrar un colegio, que me dejará divertir y graduar, desafortunadamente fui suspendido varias veces, porque me encantaba leer la historia de Jaime Garzón y hacerme el chistosito como él.
Sabes algo las mamás tienen la razón, porque sé que siempre he leído, algo tan básico como las instrucciones de inflado de un balón, aunque bueno al llegar a mis últimos años escolares, al interesarme por cierto comediante leí varios libros que mi mamá tenía en casa, aunque nunca con mucho juicio, creo que no tengo sentimientos porque aún no me veo llorando como mi mamá, cuando ella relee los libros de Allende, de Lispector se pierde en lágrimas, suelta el libro sobre su cama, coge la pipa de marihuana y fuma en la ventana, me dice, ¡Ay! no sabes lo que me duele ser mujer y sentir esos libros hasta el alma, ¿será que no tengo emociones al leer, algún día podré vivir esa experiencia? Aunque no lo creas leí La hora de la estrella, no me dio nada, la analicé con ella. Aunque debo contarte un secreto, esto es para ti y para mí, siempre insistió en que debía leer a Mario Mendoza, para ser más exacto, Bitácora de un naufragio, lo hice pero ella todavía no lo sabe, no quiero que sepa que le hice caso, me dolió el capítulo del bazuco, eso me gustó, pero no lloré, aunque sí pensé en alguien que extraño mucho, solo sentí rabia me identifique, porque creo que es verdad a veces pierdes a quienes amas por medio de un demonio.
Pero bueno dicen que proyectarse en los libros está mal, no lo sé, ahora estoy asustado, quiero ser docente y de Sociales, mi mamá dice que no, pero yo si quiero, agh me preocupa es las lecturas, ¿cómo voy a escapar de la obligación de leer? aunque lo que más deseo es ser docente para que muchos estudiantes tengan un profesor sociocultural como mi mamá lo ha intentado ser, ya me veo haciendo clases con las redes sociales y bueno vivir con diversión la etapa de la universidad.
Enero 2033
Ángel,
Llegó tu carta. La leí dos veces, la segunda con los pies en la silla y un tinto que se me enfrió. Me dejó dando vueltas, como cuando se te pierde una moneda en el bolsillo y sabes que está pero no la encuentras.
Así que al final leíste a Mario Mendoza. Y no lloraste. Mirá, yo tampoco lloré con La hora de la estrella, y eso que tu mamá jura que ahí está todo el dolor del mundo. Pero capaz el dolor no es solo lagrimeo. A veces es rabia y ya. Ese capítulo del bazuco que te dolió… eso cuenta, aunque no haya salido ni una sola lágrima. Los libros no vienen con instructivo para sentir bien, por más que algunos profes crean que hay que emocionarse todos por igual, como si leer fuera un concurso de quién sufre más bonito.
Me acuerdo del rector ese, panza de globo y anteojos de colores, y de la señorita B. con sus faltas de ortografía que nunca terminaban el informe. El otro día estaba leyendo algo (no te voy a aburrir, una cosa de esas que te dejan dando vueltas) y decía que la escuela a veces se parece a esos tribunales viejos donde quemaban gente por pensar distinto. Pero en vez de fuego, usan planillas, informes atrasados y frases como “no lee bien” o “escribe en este tipo de hoja ”. Me acordé de vos, de tu cadáver exquisito decomisado, de tu mamá preguntándote por Millonarios en vez de obligarte con el Quijote. Eso es como una hoguera chiquita, ¿no? No duele igual, pero va quemando de a poquito.Lo mismo ese texto decía que la escuela no puede solo festejar que cada uno lea como se le dé la gana, porque si no, ¿para qué sirve? Y ahí me perdí un rato, la verdad. Porque si todo vale, la escuela sobra. Y si solo vale lo que ella dice, nosotros también sobramos. No sé, está enredado ese cuento.
Pero a ti se te ocurrió una buena: quieres ser profe de Sociales, aunque tu mamá te diga que no. Un profe “sociocultural”, como lo sueñas. Eso me gusta. Ojo, no vayas a terminar como el rector, regalando Biblias para enderezar almas perdidas. Mejor regalá preguntas. O un bolsillo lleno de historias. ¿Te acordás de esa vaina de la caja con libros en una parada de bus, para los niños que trabajan en la calle? Ahí no había regaños, había risa. Pero también una tristeza de fondo: esos pelados tenían que leer en el andén porque la escuela no les daba bola o no sabía qué hacer con ellos. No sé, a veces pienso que lo mejor sería armar una escuela, que sea medio andén de bus, pero sin dejar de ser escuela. ¿Se podrá?
Tu mamá es una berraca. Te enseñó a leer lo que no sale en ningún plan de estudios: las instrucciones para inflar el balón, los chistes de Jaime Garzón, el humo de la pipa en la ventana. Eso ningún rector te lo va a poner en un diploma. Pero igual te graduaste. Y ahora querés volver, pero del otro lado.Solo no se te olvide que los pelados no son todos sabios ocultos ni todos rebeldes de película. Algunos nomás tienen hambre, o sueño, o ganas de que alguien les hable sin estar llenando un cuaderno.
Ah, el rector mandó saludos. Sigue con la misma panza, pero ahora con lentes redondos. Dice que se arrepiente de lo de la Biblia, pero no sé si creerle. La señorita B. renunció. Alguien dijo que se fue a vender arepas. Ojalá que le vaya bien.