martes, 28 de abril de 2026

Donde la tierra también enseña a leer

 

Estimado Ángel, siéntete orgulloso por leer, por los libros que tienes en casa, todos los infantiles son tuyos, mi herencia para ti es mi biblioteca, excepto los de Isabel Allende, esos espero que Mar y Luzdeluna se los repartan, lo digo así por si me muero antes o me voy del país y decido dejarlos o por si algún día ya no los necesito.  

Ángel, tu bisabuela Delia no sabe leer, ni escribir, sin embargo, te dejo esta pregunta, ¿La lectura es solo la producción visual que se evidencia en las palabras escritas o también puede ser lo que nuestros sentidos llegan a percibir?

Quiero decirte que Delia si lee, lo hace con el tacto para identificar el valor de los billetes, lo hace con los ojos cuando ve que sus hijos o nietos están enfermos, lo hace con el gusto cuando percibe que la comida ya está, lo hace cuando escucha a sus gallinas cacareando y así encuentra los huevos, lo hace con el olfato cuando el aire le habla, diciendo que la lluvia se acerca. También lee en sueños, aunque parezca imposible, pues en ese estado de quietud, ella sigue amando, sueña con el abuelito Jairo, así lo recuerda, al despertar habla de él, y entonces todos sus sentidos se transportan a los mejores momentos en los que conoció el amor.  

Es importante que sepas, que tus ancestros no tuvieron una educación de calidad, no hubo una política digna para ellos, algunos solo llegaron a 5 de primaria como el bisabuelito Jairo, otros solo a primero como La bisabuela, ella solo conoció las letras, aprendió a contar y luego a trabajar en el campo, aunque debes cuestionarte, el valor de la educación, solo se ve como un proceso de desarrollo económico, pero déjame decirte que un título nunca puede medir tu propio conocimiento y relación con el mundo.

El campo, Ángel, ese lugar hermoso: naturaleza, aire puro, libertad, así te lo describo, sin embargo, también es un espacio atravesado por los límites. Muchas veces se asume que en lo rural no se piensa, como si el conocimiento solo habitara en la ciudad.

Llevo ocho semestres en la universidad y en repetidas ocasiones, los docentes parten de miradas profundamente citadinas; propone actividades pensadas desde la ciudad y para la ciudad. Lo rural aparece entonces como algo lejano, que debe abordarse de manera autónoma, como si fuera un esfuerzo adicional, no debería ser así.

Con esta entrada, quiero decirte que la lectura en Colombia merece una política diferente, donde todos y todas puedan leer y reconocer las distintas formas de lectura que hay, porque no solo se lee la palabra escrita, así que hoy a tus 10 años eres un lector de fútbol, de planetas, de toda la diversidad que consumes en tus redes sociales.

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