Estimado Ángel,
siéntete orgulloso por leer, por los libros que tienes en casa, todos los
infantiles son tuyos, mi herencia para ti es mi biblioteca, excepto los de
Isabel Allende, esos espero que Mar y Luzdeluna se los repartan, lo digo así
por si me muero antes o me voy del país y decido dejarlos o por si algún día ya
no los necesito.
Ángel, tu bisabuela
Delia no sabe leer, ni escribir, sin embargo, te dejo esta pregunta, ¿La lectura
es solo la producción visual que se evidencia en las palabras escritas o también
puede ser lo que nuestros sentidos llegan a percibir?
Quiero decirte que Delia
si lee, lo hace con el tacto para identificar el valor de los billetes, lo hace
con los ojos cuando ve que sus hijos o nietos están enfermos, lo hace con el
gusto cuando percibe que la comida ya está, lo hace cuando escucha a sus
gallinas cacareando y así encuentra los huevos, lo hace con el olfato cuando el
aire le habla, diciendo que la lluvia se acerca. También lee en sueños, aunque
parezca imposible, pues en ese estado de quietud, ella sigue amando, sueña con
el abuelito Jairo, así lo recuerda, al despertar habla de él, y entonces todos
sus sentidos se transportan a los mejores momentos en los que conoció el amor.
Es importante que
sepas, que tus ancestros no tuvieron una educación de calidad, no hubo una
política digna para ellos, algunos solo llegaron a 5 de primaria como el
bisabuelito Jairo, otros solo a primero como La bisabuela, ella solo conoció
las letras, aprendió a contar y luego a trabajar en el campo, aunque debes
cuestionarte, el valor de la educación, solo se ve como un proceso de
desarrollo económico, pero déjame decirte que un título nunca puede medir tu
propio conocimiento y relación con el mundo.
El campo, Ángel, ese
lugar hermoso: naturaleza, aire puro, libertad, así te lo describo, sin
embargo, también es un espacio atravesado por los límites. Muchas veces se
asume que en lo rural no se piensa, como si el conocimiento solo habitara en la
ciudad.
Llevo ocho semestres en la universidad y en repetidas
ocasiones, los docentes parten de miradas profundamente citadinas; propone actividades
pensadas desde la ciudad y para la ciudad. Lo rural aparece entonces como algo
lejano, que debe abordarse de manera autónoma, como si fuera un esfuerzo
adicional, no debería ser así.
Con esta entrada, quiero decirte que la lectura en
Colombia merece una política diferente, donde todos y todas puedan leer y
reconocer las distintas formas de lectura que hay, porque no solo se lee la
palabra escrita, así que hoy a tus 10 años eres un lector de fútbol, de
planetas, de toda la diversidad que consumes en tus redes sociales.
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