—¡Ángel ya no más! Venga para acá, háblame, no llores, ¿Qué necesitas?
Ángel tenía 3 años en ese momento, su lenguaje seguía en desarrollo y es que quizás la vida se nos va formando esa estructura, así que Ángel para comunicar alguna necesidad solía llorar.
—¡Calma Laurita! ¡Calma mi hijita! Venga yo le controlo el muchacho, tranquila, tranquila mamita.
Esa fue la mejor tarde del 2019, Laura pudo estar tranquila en sus vacaciones, hablando con su abuela y Ángel compartió con su bisabuelo una última tarde, jugando en la cancha.
Está es la historia de nuestro lenguaje, he sido una mamá bastante latina contigo, pero debes saber que hace un años, tuviste un gran abuelo, de ese día tengo el recuerdo de sus palabras, su voz, su expresión corporal, el momento en el que te tomó en brazos sin soltar su pocillo de tinto. Nos duró poquito su magia, pero tenemos las palabras para recordarlo toda la vida.
Quiero que tú y mis queridos lectores sepan que la enseñanza se transforma cuando se le permite a los estudiantes participar activamente en su proceso de aprendizaje, permitiendo que puedan compartir sus conocimientos sobre la relación que tienen con el mundo, creyendo que son escritores y lectores, además si se integran las nuevas tecnologías como el uso de la IA, las redes sociales, los canales de YouTube, entre otras podemos tener una participación activa y una motivación.
Me gusta cuando hablas con la IA, le pides que te cree cuentos de fútbol, partidos de grandes jugadores o también cuentos que dan mucho miedo, no niego que temo por la cercanía y la niñez tan limitada en 4 paredes que te ha tocado vivir, uno de tus amigos es el celular, muchas veces ha sido tu niñera, te pido perdón por ello, también admiro tu capacidad de aprovechar tu soledad para construir historias junto con algo que no es tangible pero al menos te acompaña.
Es importante para los docentes pensar en las actividades que realizamos, ¿Cómo saber si funcionan? Debemos probarla antes y es obvio que debe ser bajo nuestra experiencia que se pueda verificar que es viable.
La hoja roja es una puerta abierta a varias actividades que se pueden desarrollar desde ahí, como escribir desde la voz y usando las palabras de alguien más, trabajar en recuerdos de infancia o el reconocimiento de espacios.
Sin embargo, debo decir que son grandes ideas, pero debemos también estar conscientes de las infancias que crecen en la ruralidad o incluso en la urbanización pero tienen carencias, me surge una pregunta, ¿Cómo se podría desarrollar el enfoque sociocultural y reemplazar las tecnologías? Ya que considero que el enfoque sociocultural debe ser aplicado desde la educación inicial y para todo el territorio.
La historia con la que hoy inicie esta entrada, hace parte de una actividad llamada La hoja roja realizada en una clase, he perfeccionado un poco lo que escribí ese día y la he transmitido contigo, mi amado Ángel.
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